Desde los trece años trabaja en un barco. Al principio, como pinche de cocina y más tarde paleando carbón en la sala de máquinas. En esas condiciones extremas de calor va forjando un físico duro y resistente al sufrimiento.
En busca de un futuro más próspero, con veinte años, empieza a trabajar en la industria siderúrgica, en donde sufre dos graves accidentes. En el primero de ellos, una barra de metal incandescente le atraviesa el pie izquierdo destrozándoselo casi por completo y casi dos años después, los engranajes de una máquina le atrapan el pie derecho, sufriendo la amputación de sus cinco dedos.
Con los dos pies prácticamente inútiles, lo que hizo que le apodaran "El Cojo", compra una bicicleta destartalada, llena de óxido y sin ruedas, que el mismo se encarga de reparar.Sobre ella encuentra más facilidad para desplazarse y empieza a entrenar a diario.
En 1907 solicita su inscripción en la Federación Atlética Vizcaína para participar en algunas carreras. En un principio le miran con compasión viendo a un hombre cojo y con una bicicleta ruinosa, pero pronto empieza a destacar por su gran resistencia física.


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